Como escritora, me resulta fundamental establecer metas claras y mantener la disciplina para lograr avances.
Sin metas definidas y sin una rutina productiva y estable es fácil perderse en la procrastinación y la falta de motivación.
En este artículo, comparto mi proceso personal para establecer objetivos realistas, mantener una rutina productiva y superar los obstáculos que pueden surgir en el camino de la escritura.
Estas estrategias son las que me ayudan a mantenerme enfocada:
1. Establecer metas claras y alcanzables:
El primer paso para mantener la disciplina es establecer metas claras y alcanzables. Un ejemplo, en lugar de decir «quiero escribir más», defino una meta específica como «escribir 500 palabras al día durante cinco días a la semana». Esto me proporciona una dirección clara y me ayuda a mantener el foco.
2. Crear una rutina de escritura:
Establecer una rutina de escritura es esencial para mantener la disciplina. Decido cuándo y dónde escribiré. El secreto: cumplo con eso que decido. Siempre reservo un tiempo dedicado exclusivamente a la escritura. Mantener esa cita conmigo misma y tratar a la escritura como una prioridad me ayuda a desarrollar el hábito de escribir regularmente.
3. Eliminar las distracciones:
La disciplina requiere minimizar las distracciones que puedan interrumpir mi proceso de escritura. Por eso, apago mi teléfono celular, cierro las pestañas del navegador que no son necesarias y me aseguro de tener un espacio de trabajo tranquilo y libre de distracciones.
4. Romper las metas en tareas más pequeñas:
A veces, las metas grandes me resultan abrumadoras. Algo que me ayuda mucho a mantener la disciplina y a no desmotivarme es descomponer mis metas en tareas más pequeñas y manejables. Cuando lo hago, alcanzo logros más frecuentes y eso me motiva a seguir. Por ejemplo, en lugar de proponerme el gran objetivo «escribir una novela completa», establezco las metas semanales de escribir un determinado número de capítulos, páginas o palabras.
5. Celebrar los logros:
Recompensarme por alcanzar mis metas es una forma que me resulta muy efectiva para mantener la motivación. Alcanzar un hito importante y darme un pequeño premio o regalarme algo que disfruto me ayuda a mantener una mentalidad positiva y me permite continuar con entusiasmo.
6. Superar los obstáculos:
Muchas veces me he enfrentado a obstáculos y momentos de desánimo en mi rol de escritora. Es cuando trato de no perder de vista que esos obstáculos forman parte del proceso creativo. Cuando me encuentro con bloqueos o falta de inspiración, busco estrategias para superarlos, como hacer ejercicios de escritura o leer libros inspiradores.
7. Ajustar y revisar las metas:
A medida que avanzo en el camino las metas evolucionan, como yo misma lo hago, y me enfrento a la necesidad de revisarlas. Preguntarme si siguen siendo relevantes las metas que establecí y si me están impulsando realmente me parece muy necesario y saludable. Y ajustar esas metas me permite mantener la dirección que deseo y también adaptarme a medida que crezco.
Para terminar, quiero recordarte que la disciplina es un hábito que se desarrolla con práctica y perseverancia.
En mi estudio tengo un cartel que reza:
Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.
Con esa frase, que muchos aseguran que es de Picasso, te invito a seguir trabajando a diario y sin perder el enfoque en tus objetivos.
Estaré aquí si me necesitas.
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