Actores del mundo editorial

En el artículo “Etapas del proceso editorial” compartí con ustedes las ideas generales sobre los momentos de creación de un libro. En este les presentaré algunos apuntes sobre los actores que participan en él, para ir completando el paisaje de este mundo y ponerlo, de un modo simple y cercano, al alcance de los escritores interesados en publicar y, además, en informarse previamente, con el fin de tomar mejores decisiones.

Los actores que participan en el mundo editorial pueden ser muchos. Esto depende, en gran medida, de cómo se estructuren los procesos y también del modelo editorial del que se trate, cuyas opciones pueden conocer mejor en el artículo “Modelos editoriales”.

Parece indispensable empezar por los autores, porque vaya si son necesarios. ¿Les parecería posible publicar un libro sin autor? Creo que saben la respuesta. Los autores, que no solamente son escritores, sino que pueden ser también ilustradores o fotógrafos, por ejemplo, son quienes participan fuertemente en la etapa inicial del proceso creativo, son quienes generan las obras y deben encontrar un camino para ellas que los satisfaga. Además de intervenir en la etapa de creación de la obra, también participan en instancias posteriores (presentación, difusión, entre otras), como parte íntimamente involucrada con la vida del libro y, sobre todo, con su máxima difusión, porque de ella dependerá su éxito.

Los editores pueden cumplir diversas tareas, según el enfoque de la empresa editorial. Las tareas del editor de una pequeña editorial seguramente sean muy distintas a las del editor de un gran grupo editorial. ¿Por qué? Porque son modelos diferentes y, por tanto, tienen esquemas de funcionamiento distintos. Hay editores que participan en todo el proceso editorial como grandes directores de la orquesta que integran con los demás actores y hay otros que solo participan en la lectura inicial y la selección de las obras que se publicarán, porque tienen equipos de colaboradores lo suficientemente amplios como para que otro editor continúe participando, de manera activa, en el proceso editorial. El primer editor es el que selecciona los contenidos, para asegurarse de cumplir una línea editorial establecida por la empresa, y el segundo editor es más un gestor que lleva a cabo la coordinación de las tareas de producción. Quiero decir, hay variantes en las labores de los editores, que dependen de los modelos de producción, de los intereses empresariales y del tipo de contenido que se quiere publicar.

Los traductores no participan siempre en los procesos editoriales, pero suelen ser claves cuando se trata de obras traducidas de otros idiomas.

Los correctores son, como los autores, indispensables. Publicar sin corregir es como comprar un auto con el motor fallado. Algunas cosas pueden funcionar, pero otras seguro nos dejarán a pie, que es lo mismo que decir que nos dejarán en evidencia, porque, créanme, los lectores no solo se merecen recibir obras corregidas, sino que se dan cuenta cuando no lo están. Hasta los escritores más consolidados y prestigiosos necesitan un corrector. La corrección es, por tanto, una de las tareas más obligadas del proceso editorial si pretendemos ofrecer una obra de calidad.

Los diseñadores son quienes diseñan y maquetan los libros. ¿Qué diferencia hay entre diseñar y maquetar? La maquetación de un libro se ciñe a la distribución de los contenidos de este en una maqueta. La maqueta es un modelo previo del libro que se crea en un programa de diseño con determinadas características (tantas páginas, tanto margen inferior y superior, tal estilo para los títulos, entre otras cosas). Diseñar, en cambio, es una idea más amplia que incluye la creación de una portada atractiva, por ejemplo. A veces, quien maqueta no es quien diseña la portada. Esto puede pasar. Hay diseñadores que son muy buenos diseñando, pero no lo son tanto maquetando, así como hay muy buenos maquetadores que no son buenos para el diseño de portadas.

Los gráficos son los técnicos que trabajan en las imprentas y que se encargan de aspectos muy específicos del proceso. Todo lo que tiene que ver con las paletas de colores, con el uso de los papeles y las tintas, con la utilización de las complejas máquinas de impresión, entre otras cosas.

Los encuadernadores pueden o no trabajar dentro de las imprentas. Hay diversas técnicas para encuadernar y esta es una tarea en la que las personas suelen estar especializadas, porque se trata de un aspecto clave para el libro como objeto. Quien quiera quedarse con las páginas de un libro en la mano antes de terminar de leerlo que tire la primera piedra.

Y aquí resulta que hemos llegado al final del proceso de producción de nuestro libro, que ya pasó por todas las etapas y luce como un objeto preciado entre nuestras manos.

¿Qué sigue?

Siguen las actividades propias de la etapa de difusión y comunicación de la obra.

Los distribuidores son los intermediarios que suelen participar en los modelos editoriales clásicos. Es a los distribuidores a los que las editoriales entregan los libros que imprimieron y estos los distribuyen en las librerías a cambio de la participación en un porcentaje de las ventas. Hay distribuidores que son más activos que otros, pero, en general, la mayoría ofrece el servicio de distribución puramente. Esto es, entregar los libros a las librerías, controlar los stocks y rendir cuentas a las editoriales. Generalmente no realizan fuertes actividades de comunicación y marketing de las obras, y estas suelen quedar en manos de las editoriales.

Los libreros son quienes gestionan las librerías. Son mediadores fundamentales entre los autores o las editoriales y los lectores. Las librerías tienen formas muy particulares de funcionar y son un mundo en sí mismas. Algunas solo despachan libros, mientras en otras se lleva adelante una verdadera gestión cultural, por mencionar dos casos antagónicos. En el medio, todos los modelos posibles. A mí, en lo personal, me seducen las librerías con propuestas sensibles, cuidadas, en las que no solo se piensa en vender un libro, sino en ofrecer un vínculo con el lector que va más allá. En ese marco, amo los libreros que recomiendan considerando tus gustos porque llegan a conocerte. Así como amo los libreros que logran que sus librerías se conviertan en puntos culturales de encuentro. Un buen librero puede llegar a ser un gran facilitador de literatura, de arte, de cultura.

Los mediadores son las personas que “median” en la cadena del libro, haciéndolos llegar, con distintas estrategias, a manos de los lectores. En ese sentido, un librero es un mediador, un autor puede ser también un mediador, lo mismo que un editor, un educador, un padre, un cuentacuentos o un booktuber. Pero es cierto que independientemente de que hay muchos actores del mundo del libro que pueden convertirse en mediadores, algunos eligen ese rol de manera específica y se dedican exclusivamente a ello. Más allá de si se trata de una persona que es medidora ocasional o de una que elige ese rol como etiqueta sobre la cual hacer su trabajo, hay que saber que los mediadores son grandes aliados y, sobre todo en el caso de la literatura infantil, se pueden convertir en grandes referentes para los lectores o para quienes adquieren los libros para sus hijos o alumnos.

Los agentes literarios, que también pueden ser grandes mediadores, realizan actividades especializadas dentro de la cadena del libro. Son quienes representan a los autores y colaboran con ellos en la difusión de sus obras. Se encargan, por ejemplo, de participar en ferias internacionales en las que se venden y compran derechos de autor y, así, logran conseguir contratos y traducciones para las obras de los autores en distintos países y lenguas. Junto a los agentes agrego a los scouts, que en general trabajan también en las agencias literarias (aunque pueden trabajar en editoriales o por su cuenta) y se encargan de “cazar” talentos. Son personas que conocen el mercado y, al mismo tiempo, cuentan con el suficiente olfato para llegar a las buenas obras y los buenos escritores, y los alistan en sus filas.

Y llegamos por fin a los lectores. ¡Nuestra razón de ser como escritores!

Todos sabemos quiénes son los lectores, así que me parece que es innecesario describirlos. A mí me gusta pensarlos como parte vital de nuestra existencia como escritores. Realmente lo considero así. Sin ellos perdemos sentido y ellos, al mismo tiempo, pueden dar un sentido nuevo a nuestra obra. Lo más grande que me ha pasado como escritora es que un lector se apropie de mi historia y la transforme en algo nuevo. Ahí está la esencia del acto de leer. Hay tantas visiones posibles del mundo, sin embargo, cuando un autor plantea la suya y un lector la expande, ese acto es mágico y es lo que me lleva a sentir que, como parte de esta gran cadena, cada uno de nosotros tiene algo para dar y algo para recibir. Es magia. De verdad, es pura magia.


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2 comentarios sobre “Actores del mundo editorial

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